El verbo ser, según algunos autores, proviene de la fusión de dos verbos latinos, esse y sedere, lo que justificaría alguna de sus raíces.
La evolución de sedere a ser, pasando por seer, dejó un rastro que se puede observar en los presentes de subjuntivo e imperativo.
Estar es el único verbo en que la acentuación se produce en sus desinencias y no en su raíz en todas las personas del presente de indicativo y de subjuntivo.
Curiosamente la irregularidad afecta a todas las formas del patrón de sílaba tónica en la raíz (t o ) llevando el acento a la desinencia.
Recuerda que usa las desinencias del patrón i 4 propias de los magníficos.
